lunes, 2 de mayo de 2016

OTRA FORMA DE APRENDER HISTORIA

Qué tal:

Es un enorme placer, comenzar este curso que de entrada me atrae por el título que lleva. "Otra forma de aprender Historia" es una invitación a la creatividad y a construir una didáctica acorde a las generaciones digitales. Es un enorme placer escribir nuevamente y, sobre todo, tomando como referencia una temática que en lo personal, me apasiona.
Bienvenidos y les deseo a todos mis compañeros mucho éxito.

lunes, 23 de junio de 2014

EDUCACIÓN Y FAMILIA

¿Por qué es importante referirse al tema de la Familia?

   En la actualidad, la sociedad adolece de valores importantes para su subsistencia, tales como Amor, Familia, Perseverancia, Compromiso, Lealtad, entre otros. Los cambios vertiginosos que experimentamos a diario, sobre todo en lo que se refiere a la Tecnología, nos lleva a olvidar que somos seres terrenales ávidos de afecto y de atenciones cara a cara. La familia es donde se origina la verdadera educación de un ser humano. Es el lugar en el que se inicia la formación en valores. Aprendemos a formar una autoimagen y por lo tanto una Autoestima.
    La actitud de los hijos se forja en la Familia. Por ello es fundamental que tratemos este tema. Una familia está consolidada por Mamá, Papá e Hijos o, por Mamá e hijos o Papá e hijos.

¿Hacia dónde se dirige este concepto en la actualidad? ¿ Qué significa la familia para las generaciones actuales?. A estas y otras interrogantes daremos respuestas.

domingo, 24 de marzo de 2013

LAS DICTADURA
     Perpetuar el poder a través de la violencia, la agresión física, moral, entre otras, ha llevado a que la sociedad desprotegida, reciba cada día los golpes directos de un grupo en el poder y, sobre todo ha llevado a que reciba los golpes letales de la indiferencia social. ¿Eres perpetuador, indiferente, cómplice  o te unes a la lucha contra la impunidad e injusticia social?
 Te dejo un video que hallé en mi navegación común de todos los días por la red. A mí me dejó roto el corazón y muchas lágrimas compartidas con su dolor, pero al mismo tiempo el deseo por ser mejor y aprovechar mi lugar como servidor público para no callar lo que acontece a mi alrededor.
http://www.youtube.com/watch?v=6_EhFxvdLg4

viernes, 27 de mayo de 2011

Los saberes de mis estudiantes en el uso de las TIC´s y de Internet

La educación en este siglo está influenciada por el apogeo de las Nuevas Tecnologías y el uso de las TIC´s, aunque si bien es cierto que aún hace unos años, los especialistas participaban en un debate en torno a la “Educación para los medios”, en donde se integrara de manera armónica el uso de la televisión, la radio, el cine, entre otros, en el ámbito educativo. En cambio, hasta hace un poco tiempo, el uso de la Tecnología y sobre todo del Internet, ha sido un parteaguas que ha venido a revolucionar el concepto que de educación teníamos, pues ahora podernos referirnos al e learning, una manera de formar desde la red.

                Habrá quienes piensen que debido a la promoción de la violencia en el país, el uso del Internet y de los video juegos es un recurso para evitar que los muchachos se expongan a los peligros de la sociedad actual. Antes era la televisión la nana más barata, ahora lo es Internet. Con todo lo que  promueve, los múltiples lenguajes que utiliza ha tenido gran influencia en las generaciones venideras.


                Muchas son las discusiones generadas en torno a este nuevo fenómeno educativo, enfatizan que los jóvenes de ahora dedican mucho tiempo en las redes sociales y que poca atención  se presta a las prácticas que se fomentan en la escuela, ya que no les resulta atractivo escuchar hablar al maestro durante varios minutos al día. Están habituados a pasar horas frente a una pantalla de computadora, buscando información, bajando videos, chateando con gente desconocida, entre otras actividades.


                Los estudiantes que participaron  para el desarrollo de esta actividad, en su mayoría tienen internet  en casa, lo utilizan no sólo para hacer la tarea o las investigaciones que son solicitadas en cada asignatura, sino que además, lo utilizan para entretenerse o como mera distracción de fines de semana. Algunos aseguran que les permite crear videos ideados por ellos mismos y los suben a You tube o a su  Face con la intención de mostrarlo a sus contactos y divertirse un poco. En los pasillos de la escuela he notado que toman fotos, hacen caras raras que muestran a quien está en línea, al respecto, he podido detectar talento al momento de tomar  fotografías porque capturan sus momentos en lugares especiales, con muecas chuscas o poses divertidas.


  ¿Cómo implicar el uso de estas nuevas tecnologías en el aula?, considero que las necesidades de los propios alumnos van dando respuesta a esta pregunta, ya no es raro que los jóvenes traigan ipods y que escuchen música en el aula, a escondidas, mientras el docente habla de un tema poco usual y por lo tanto, carente de importancia para la vida del joven.  Al respecto, considero que no podemos cerrar las puertas por completo a este medio, porque aún sin nuestro consentimiento lo seguirán usando, es mejor hallarle uso y ver que los estudiantes también mostrarán disposición por llevar a cabo ciertas prácticas en el aula. Por ejemplo, en mi clase, les permito escuchar música con audífonos mientras preparan una exposición o cuando iluminan o durante una técnica que les solicito, cuando doy clase, les quito estos objetos y se los devuelvo hasta el final, es decir, debemos enseñar al alumno a ser prudentes con el uso de los audífonos y formar hábitos en ellos, es decir, no pueden escuchar música mientras leen, pero sí mientras pintan o recortan algún ejercicio.


El uso del Face Book  está totalmente generalizado en los alumnos, suben información diversa, fotografías, videos, chatean, intercambian información y están al tanto de lo que ocurre a su alrededor. En lo personal, lo he utilizado para subir enlaces relacionados con la tarea de la asignatura o para hacer algunos recordatorios. Algunos alumnos aprovechan para preguntar sobre las actividades, otros para contarme problemas personales vía chat u otros solo para saludarme o para avisarme que  faltarán a ala escuela y que no quieren atrasarse en la materia.


Considero que el aprendizaje es mutuo, los alumnos intercambian sus conocimientos o sus saberes cuando en el aula tienen la confianza para hacerlo, cuando no, simplemente la relación de convivencia se vuelve fría o se enfoca a los contenidos curriculares estrictamente hablando. Cuando en el salón existe un ambiente democrático y justo, la comunicación entre los alumnos y entre el los alumnos con el docente es f luída y sin tapujos.


La incorporación de los saberes de mis estudiantes en el aula es más natural que lo que pueda dictar un manual de reglas, es involucrarse en la cotidianidad de los alumnos, sin la intención de querer convertirse en un adolescente de 30 o más años, ni tampoco en el “cuate” de los mismos, sino conocer sus espacios de convivencia y en base a ello, idear estrategias que permitan al alumno evolucionar y no quedarse estancado en ciertas prácticas. Tampoco se trata de derribar o demeritar el saber del alumno, sino tomarlo como posibilidad de conocer, de aprender para mejorar y hacer el respectivo reconocimiento a ese saber autodidácta que el alumno va desarrollando con sus prácticas frente a la computadora. Lo tienen difícil quienes imparten asignaturas de Informática, debido a que el alumno muchas veces supera al docente en conocimientos básicos.


MI CONFRONTACIÓN CON LA DOCENCIA

PRESENTACIÓN

Dentro del ámbito educativo, un tema de interés que resulta importante y actual para pedagogos, educadores e investigadores es el que se refiere a la escuela y su organización escolar, no sólo por constituirse como un asunto nuevo, sino porque en sus antecedentes históricos se define un origen relacionado con modelos empresariales y administrativos, los cuales han encontrado encubierto la realidad del "funcionamiento escolar". Esta perspectiva ha fenerado conceptos y pensamientos derivados de experiencias de organizaci´`on en el mundo productivo que resultan atractiovos por su utilidad para legitimar normas y actuaciones en la escuela que ahora se compara con una empresa.
 Mi Confrontación con la Docencia
Mi Confrontación con la docencia es el título de este trabajo, que constituye una reflexión realizada en el primer módulo de la especialidad, correspondiente a la primera unidad. En él, voy a abordar la manera en la que me enfrente a las expectativas al elegir una  carrera que actualmente es mi profesión.
               Para desarrollar esta reflexión, así como para fortalecer su enriquecimiento conceptual y argumentativo, tomo en cuenta los comentarios que he recibido  en los distiuntos foros de la especialización "Especialización en Competencias Docentes", tanto  por  parte de mis compañeros y de los tutores de grupo. Retomo también algunas ideas que Steve, en su trabajo “La aventura de ser maestro” hacen alusión a las competencias que son indispensables de dominar por parte de quien se dedica a esta ardua labor.
             En lo personal, esta lectura me hizo pensar en cómo ha sido mi propia aventura en esta construcción de mi historia como profesora de Educación Media Superior, así como del surgimiento de la idea de ser docente.
             Hablo también sobre la manera en la que me incliné por estudiar la Licenciatura en Pedagogía y la retomo como una oportunidad de ser una profesionista bien preparada, con miras a mejorar la educación o, con miras de darle a mis futuros alumnos, mis aprendizajes y mis ganas de iniciarme en la docencia.
 El Inicio de una Vocación          
Hace ocho años, egresé de la Universidad Pedagógica Nacional, Unidad Ajusco como Licenciado en Pedagogía, fue una gran satisfacción personal obtener un título que tanto había soñado y por el cual, me había decidido conseguir con constancia y dedicación. Recuerdo que elegí esta carrera porque en mis adentros, una voz repetía: “Quiero ser Profesora”. Con esta ilusión fui dando los primeros pasos para definir mi vocación.
Ahora que lo reflexiono  como profesionista y, sobre todo, como pedagoga, mi llegada a la docencia fue desde una postura consciente, es decir, convencida de lo que deseaba para mi futuro. Vociferaba entre mis maestros de la Prepa que quería ser maestra, aunque no sabía con claridad en cuál Universidad iba a estudiar. Quería elegir la mejor, porque quería ser la mejor, así como los profesores que tuve alguna vez.
Estudié en una Preparatoria Oficial, aunque en un principio había soñado en irme a un CCH o a Bachilleres, era el sueño de la juventud, pero mi única posibilidad fue  ir a prepa oficial.  Con el paso del tiempo en dicha escuela fui acoplándome a las condiciones y normas de la misma. Me fui sintiendo atraída por la manera en la que se hacían las cosas en la escuela. Me sentía orgullosa de estar como alumna. Al ver a mis docentes y escuchar sus maravillosas clases, me di cuenta de algo: Iniciaba mi deseo de ser maestra.  Desde ahí comenzó a tomar forma la labor que ahora desempeño con mucha motivación y optimismo. Recuerdo que fui parte de las generaciones a las que tocaron puertas en diferentes sistemas de bachillerato porque no existía el exámen único, así que tuve que entrar a esta modalidad de formación.
Veía a mis profesores con  tanta admiración, sus clases me atrapaban y decía en mis adentros: “Yo quiero ser así como él”.
     Presenté exámen para la Normal de Maestros y para la Pedagógica, bueno, debo confesar que también para la UNAM. No me quedé en la última, pero en la Normal si y me puse feliz, fui seleccionada de entre tantas estudiantes y solo 17 alumnas se quedaron. Todo iba bien en ese momento, pero cuando salieron resultados de la Pedagógica, me cambió el semblante. También fui aceptada, el único inconveniente era que me quedaba a más de dos horas de mi domicilio y la normal solo a media hora. Tenía que decidir aunque ya había comprado uniformes y había pagado cuotas de inscripción. La decisión, me fui  a la UPN. Una excursión diaria, pero valió la pena.
El único inconveniente que enfrenté durante mi preparación como profesional de la educación, fue que la  mayoría de mis maestros, ubicaba al egresado de la Normal, dando clases en escuela.
            Al egresar de la Licenciatura, llegó al mismo tiempo una falta de identidad en el campo profesional que provocó angustia y un poco de desatino, ya que no sabía ni a dónde ir a ofrecer mis servicios como profesionista.
            La primera oportunidad se dio dentro de una escuela primaria. Tenía toda una enciclopedia de términos en mi vocabulario listos  para impresionar a cualquiera de mis compañeros. Ahora lo veo hasta gracioso, pero esos primeros acercamientos a la docencia, ¡los sufrí¡, sobre todo cuando me preguntaron: “¿Qué harás para recibir a tus alumnos?”, pensé: “¿Cómo que qué haré?”, no sabía qué hacer, así que me dediqué a preguntar a mis otras compañeras, algunas, muy dispuestas, me aconsejaron, otras, me dijeron: “lo que quieras”. Realmente no lo sabía.
            El primer día de clase fue tedioso, a cada rato veía el reloj, los silencios resultaban incómodos, los bostezos de los alumnos en mi cara, me hacían pensar:”Soy aburrida”. Cuando dirigía preguntas a estos alumnos de quinto año de primaria, simplemente se limitaban a observarse mutuamente y no hablaban. También los sentí espantados.
            Steve en su trabajo “La aventura de ser maestro” me hizo recordar cómo, en forma de súplica, pedía que pasara corriendo el tiempo o que alguien interrumpiera la clase para poder salir de un clima que se había convertido en tensión y en apatía de parte de los alumnos y de la propia profesora. Nadie me rescató, solamente mis intuiciones y esa vocación que comenzaba a despertar. Llegó el momento de improvisar si el plan se había agotado.
     ¿Cómo me percibía como docente en aquel momento?, inseguro, falto de conocimiento sobre cómo dirigir una clase, ni siquiera sabía cómo hablarles a los niños o en qué tono. Me sentí frustrada y en desventaja. Observaba cómo mis compañeras de trabajo salían tan felices de su salón, hasta revisaba las caritas de sus alumnos, yo decía: “Sonríen y los míos no”, “¿Será que no estoy haciendo bien mi trabajo?^”, “¿Qué haré?. Por lo general me acercaba a alguna compañera de mi entera confianza. Mis calificaciones de la universidad prefería callarlas, sentí que no las merecía, ni siquiera las mencionaba con mis compañeras.

            El tiempo y la convivencia con dichos alumnos, me fue  guiando y  permitiendo hallar respuestas. A medida que pasó el tiempo, fui desenvolviendo de manera más fluida mi quehacer docente. Descubrí que a veces tenemos que usar el lenguaje de los alumnos para poder explicar un tema, sobre todo los de matemáticas. Eso me funcionó. Mis alumnos se motivaron más conforme generé más confianza con ellos. En cuanto a la disciplina, no tuve problema. Recuerdo que el director de la escuela comentaba en junta: “A la única que no he escuchado gritar es a la profesora Verónica, tal vez ella los domina con la mirada”. Algo hay de eso, pensaba en mis adentros,  aunque también utilizaba el diálogo con los niños, les solicitaba orden y buen comportamiento, les tocaba el ego, les decía:”Son alumnos de quinto, recuerden, no niños de primero, ustedes pueden controlarse en eventos serios, no necesitan que el profesor esté sobre ustedes”, esas palabras mágicas me funcionaron durante un año, no olvidé por supuesto que como niños, juegan, gritan, corren y se divierten.
Me enamoré de quinto de primaria. Fue una experiencia fantástica como docente. Me permitió desarrollar sensibilidad y dar forma a  mis saberes en la práctica diaria. Recuerdo que no sabía ni cómo organizar una junta con los papás, ni cómo elaborar mi planeación o cosas tan sencillas como asentar una calificación en el cuaderno de matemáticas. Ahora me divierte recordar mis miedos e inseguridades en este nivel, pero veo como se fue dando mi crecimiento profesional. Comencé desde cero prácticamente.
            De la primaria di un salto al Nivel Medio Superior, en Orientación. ¡Qué tarea!. No quería salir de mi cubículo. Tenía pavor de hablarles a los jóvenes de preparatoria. Recuerdo que no sabía ni cómo dirigirme a los papás, a los propios alumnos que exigían otro nivel del profesor, a los profesores con tantos años de experiencia, qué les iba a decir o a exigir como orientadora.
Conforme me acerqué a los demás orientadores, me atreví a interactuar  más con los grupos a mi cargo. Fui conociendo más el papel del orientador en este nivel, fui construyendo mayor experiencia. Ahora lo complicado no eran los alumnos, sino además los papás y todos sus problemas familiares. Me costó mucho esfuerzo, mantener la objetividad y ser asertiva en mi encuentro con los papás de los alumnos. Trataba de escuchar cómo resolvían o enfrentaban las problemáticas las demás  orientadoras y a veces copiaba ciertos argumentos. En alguna ocasión le pregunté a una orientadora, ¿cómo tengo que ser en mi papel de orientadora? Pues estaba realmente angustiada de no saber cómo actuar, y recuerdo que dijo: “Se tu misma” y en efecto, fui desarrollando una personalidad particular en mi manera de dirigirme a los alumnos, a los padres de familia, a los profesores y demás personas de la institución. Tenía que aprender a dar órdenes o indicaciones.
            Una clave importante fue acercarme a mis compañeros para preguntar: ¿Cómo le haces para resolver esta situación?, con  frecuencia  compartía  con  ellos  mis encuentros con padres y alumnos. Esta apertura de mis compañeros y la propia por aprender, me fue de utilidad para construir mi saber en el ámbito de la Orientación Educativa.
     Salté otra vez a kínder, luego a secundaria y por último a preparatoria. Durante esos cambios tan bruscos, he podido mirar de manera muy general lo que implica ser docente en cada uno de los niveles y la verdad, esta experiencia de convivir con jóvenes de Bachillerato me ha dado enormes satisfacciones como persona y como profesionista.
     Hace unos meses, participé en el exámen de oposición de plazas federales para nivel primaria. Aprobé el exámen. Gané una plaza. Después de unas semanas de enorme tensión emocional al no saber que decisión tomar, llegué a la conclusión de que la Prepa es el sueño que me forje en la adolescencia y elegí quedarme en este nivel que tantas satisfacciones me ha dado.
     Me siento feliz de ser profesora, satisfecha de lo que elegí. Es cierto que tengo momentos de inseguridad, sobre todo cuando me enfrento a materias nuevas o a situaciones de indisciplina de parte de los alumnos, cuando me enfrento a sistemas de nepotismo.
Como pedagoga me he sentido en desventaja, cuando he tocado puertas me dicen “no” porque no egresé de la Normal. Me hacen pensar que es una inseguridad del propio sistema educativo y se aferran a la idea de mantener la burocracia en lo educativo.
     En mi practica como docente he podido dominar inseguridades y la adquisición de experiencia me hacen sentirme motivada para entrar al salón con mis alumnos, ahora tengo 24 horas en el turno de la mañana, soy mamá que educa a dos niñas, sin presencia del padre, eso me motiva aún más, debido a que quiero ser mejor como profesionista para acompañar a mis alumnos en su formación y a mis propias hijas. Estar en esta especialidad me permite compartir puntos de vista con compañeros que al igual que yo, están insertos en lo educativo y, sin importar el área de su formación, para mí, son docentes  que comparten preocupaciones pedagógicas y contribuirán a mi propia trayectoria como profesional de la educación.
En la actualidad trabajo en la Prepa 210, una escuela de nueva creación, estoy frente a grupo, una nueva experiencia en mi curriculum. Cuando comencé en esta nueva aventura, constantemente me preguntaba: “¿Realmente estarán aprendiendo mis alumnos?, ¿Lo que hago es correcto?, ¿Cómo hacen los demás profesores para mantener la disciplina en el salón de clases?, ¿Por qué estaré padeciendo tanto esto de dar clases en prepa, en lugar de disfrutarlo y gozarlo como en mis inicios?, eran una serie de cuestionamientos sobre mi propia docencia, a veces pensaba que los demás profesores sí podían dominar el contenido de su materia y, al mismo tiempo a sus alumnos, los notaba sumamente tranquilos , pero conforme platicaba con ellos, notaba que tenían necesidades o preocupaciones parecidas a las mías, me identificaba con su labor, decía en mis adentros, “esto es lo que tenemos que hacer para ser docentes”.
     Ahora que estoy en la especialización de PROFORDEMS, he podido reflexionar más sobre mis acciones docentes. Conforme reviso los escritos de mis compañeros, evoco recuerdos propios, me identifico con preocupaciones y lo que compartimos como docentes se puede englobar en ciertas problemáticas que también trastocan y  aquejan mi labor como docente, puedo mencionar que los docentes percibimos en nuestras jóvenes generaciones, una falta de optimismo y de compromiso para afrontar su propio proceso de formación, ya que los notamos con apatía, falta de entusiasmo y con una actitud  a la defensiva. Consideramos como fundamental, planear nuestras clases, con el objetivo de hacer rendir tiempos y espacios, tomando en cuenta que la planeación es flexible y modificable, pues algunas veces, los grupos tienen ciertas necesidades que el docente también atiende, pues la convivencia con los alumnos no deja de lado la parte de humanidad que existe en la docencia, tal como lo menciona Steve: “…el objetivo es ser maestro de humanidad. Lo único que de verdad importa es ayudarles a comprenderse a sí mismos y a entender el mundo que les rodea. Para ello, no hay otro camino que rescatar, en cada una de nuestras lecciones, el valor humano del conocimiento.”(pág.2).    
            Iniciar esta especialización me ha permitido ser más reflexiva de mi práctica y, al mismo tiempo, activar aquellas competencias que como docente he definido en este trayecto de ejercer mi profesión. Reconocer las necesidades de mis compañeros de grupo me ha llevado a reconocer las propias. Saber diferentes trayectorias profesionales ha sido de mucho beneficio porque puedo comparar y extraer puntos de convergencia y de divergencia de mi propia trayectoria con la de los otros. Eso enriquece mi formación continua y me permite mirar lo que se hace desde otra historia, desde otro contexto social y cultural.
            Del mismo modo, saber sobre el otro, me permite conocer cómo se solucionan problemáticas que permitan una mejor dinámica laboral. Ser analítico de mi propia acción docente para activar mis competencias, para activar mis saberes, mis conocimientos, actitudes, valores, aptitudes  y toma de decisiones en la práctica diaria.
            A modo de conclusión puedo decir que la formación que se desarrolla en la Universidad, dista de la realidad que se vive en las escuelas, como dicen algunos, en el campo de acción. La teoría que forma parte de esa formación inicial, es funcional para explicar algún hecho que ocurre en la realidad, en cambio, la realidad da paso a que se generen nuevos conocimientos, nuevas formas de encauzar acciones o de activar las competencias de los profesores.              
La teoría permite dar explicaciones de la cotidianidad, pero estando en ella, la acción docente se proyecta en distintas maneras. Las preocupaciones docentes comienzan a tomar forma y las respuestas a la práctica misma se van formando a través del quehacer diario. La escuela, es un espacio de Formación continua.
El campo de acción de los profesores opera en la realidad. Los conceptos y teorías nos permiten explicar para entenderla, en cambio, no son absolutos y se requiere renovar ideas, formas de percibir la realidad, enunciar nuevos conceptos y formar un profesional de la educación  para reconstruir el sistema educativo de nuestro país. Pasarán algunos años hasta que se cuente con un profesional cuya preparación vaya a la par de los requerimientos de la sociedad actual.
Comprendo en esta actualidad que la escuela no es un lugar al que asisten alumnos para aprender un conocimiento socialmente válidoyúnico, pues su implicación en la misma hace que los integrantes de toda la comunidad educativa vayan elaborando formas de entendimiento en torno a su realidad, sobre la convivencia con los otros, la participación, la tolerancia, etc., que no se dan de manera directa cuando el maestro los imparte como un tema en clase. La escuela es un lugar de convivencia en donde se rebasa la relacion intencionada de enseñanza-aprendizaje, que se supone debe prevalecer en toda institución, hoy, es una construcción, permanente. Ball indica: "...cuanto más involucrados están los protagonistas de la escuela, tanto más probable es que deseen influir en su políticay Ethos para cambiarla y convertirla en el tipo de lugar donde quieren trabajar" (BALL, pág. 80,1994).
 Considerada asi, la escuela no es el lugar en el que el maestro sólo trabaja y transmite conocimientos, sino que es un espacio importante para su propia formación como docente, ya que es en la escuela en donde comienza a ser, además es en la cotidianidad escolar donde el docente experimenta lo que puede, lo que quiere o no quiere ser, constituyendo acciones, saberes y preocupaciones que le otorgan identidad, confrontándose con la profesión que eligió: la docencia.
 A medida que paso tiempo como docente me doy cuenta de que elegí una vocación que llena emociones personales y profesionales, a diario entonces, me confronto conmigo misma, con mi papel, resignifico lo que hago en el aula, lo cuestiono, lo evaluo y lo mejoro. Tengo fallas es cierto, en cambio, la evolución como profesionista permite que el saber se consolide y que las necesidades dentro de mi práctica, me lleven a la búsqueda de nuevas formas de ser docente.